Vivimos en un mundo cada día más
agresivo liderado por la idea de obtener beneficio económico frente a cualquier
otro, incluso contra la evolución de la persona. Ese mundo en el que vemos
despidos de grandes empresas que siguen aumentado sus beneficios por los cambio
de producción y otras acciones por parte de las administraciones que van contra
el individuo. La gente cada día cree menos en los sistemas y las empresas
teniendo que crear nuevas infraestructuras independientes a estos poderes y convertirnos
en un Juan palomo particular como Paquita o Agustín.
Con estos condicionantes en casi
imprescindible ser creativos e innovadores. Desde la madre que busca las
formulas mágicas para que su sueldo llegue a fin de mes y que sus hijos puedan
comer todos los días, hasta las personas que llevan a cabo pequeños proyectos
en sus inicios y que cambian la dirección del mundo como últimamente
encontramos en el mundo de la tecnología. Por supuesto toda esa innovación sale
de destinar todas tus fuerzas a ese fin.
Por poner un ejemplo de esto, uno
de mis mejores amigos se encuentra involucrado en un proyecto para competir en
la Formula student, una competición universitaria a nivel mundial de coches
diseñados, construidos y conducidos por los propios alumnos. Este proyecto nace
de la inquietud de unos pocos alumnos de diferentes escuelas de la UPV por
hacer algo diferente en su universidad y en su vida, sin pretender un beneficio
mayor que la propia satisfacción y el aprendizaje que produce diseñar,
construir y competir con un coche en campeonatos universitarios en todo el
mundo. En un primer momento no existe apoyo de ninguna administración,
universidad, ni profesorado, debido a que no se veía claro que pudiese tener un
beneficio mayor que el personal, y los propios alumnos han tenido que buscar
mil estrategias para la financiación, el diseño y la obtención de los
materiales, dedicando su tiempo para un beneficio personal pero también
colectivo de la universidad y para dar pie a nuevos alumnos en años próximos.
Por tanto respecto a la pregunta
sobre si somos innovadores, creo que concretamente los estudiantes de
arquitectura por la formación que estamos recibiendo y en la que nos
encontramos debemos serlo y lo somos, aunque quizá no todo lo que deberíamos.
Creo que no es algo negativo sino algo por evolucionar y para lo que también
estamos en esta carrera. Por supuesto sin olvidar que no podemos tener una
posición cómoda pensando que esa capacidad de innovación nos va a caer del
cielo simplemente por estudiar arquitectura sino que también hay que buscarla
fuera de este ámbito.
Por último sobre los capitales
para reformatear el portfolio creo que deben ser las inquietudes y las ganas de
cada uno ya que eso es lo que hace que no impliquemos al cien por cien en lo
que hacemos y podamos ser innovadores. En mi caso creo que son la tecnología y
los nuevos procesos constructivos.
Santiago Casero
No hay comentarios:
Publicar un comentario